2 de octubre de 2015

Mi noche más humillante

Una noche de sábado, a finales de los 90, estaba de copas con amigos por la zona de Malasaña cuando surgió la ocasión de follar con una chica con la que andaba medio liado y que estaba sola en casa. Los amigos son para siempre, por eso es perfectamente legítimo dejarlos de lado cuando surge la ocasión de echar un polvo.

Me despedí en dos palabras y salí como un rayo a por el coche, que estaba en el aparcamiento de Barceló. Y debía estar muy a gusto porque no le salió de los huevos arrancar. Ni el intento hizo. Sonó algo parecido a un "meh", como diciéndome "paso, cáscatela". De la prisa pasé al terror, la desesperación, la rabia, la súplica... y la resignación.

Eché cálculos de lo que tardaría la grúa, llevar el coche en casa, coger el de mi padre e ir hasta la casa de la chica, que estaba más bien lejos de la mía. Nada, demasiado. ¿Y si dejo el coche aquí y...? Incluso sopesé decirle al de la grúa que me llevase con el coche directamente a casa de la chica, es lo que tiene tener la sangre concentrada en la entrepierna. Total, que llamé a la grúa, llamé a la chica... y a rabiar y esperar.

El gruísta era un tipo serio, muy serio, parco en palabras. Puso cables en la batería, recé... pero no hubo suerte. Así que enganchó el coche, pagué el aparcamiento (y una hora más de la espera de la grúa) y me subí con él maldiciendo y apretando los puños. El hombre no sabía lo que me pasaba, claro:

- Nada, hombre, tranquilo, que hay muchos sábados.

- Ya, pero no como este.

Y le conté lo que me iba a perder. La chica estaba muy buena, buenísima. Con la que entrabas en un bar y pensabas "hoy me sacan a hostias" de las miradas de lobo que le echaban los demás. Y simpática, y divertida, y con clase. Y una artista en la cama. De esas que piensas "cómo coño lo habré hecho". Y sola en casa.

Y ahora ni noche de sexo desenfrenado, ni juerga con los colegas, y el coche estropeado, y mañana domingo y todo cerrado, y a ver cuánto cuesta arreglarlo... ¡Joder, qué putada! No hay derecho, coño, me cago en mi vida, por qué a mí. Era una tragedia. Una injusticia. Joder, mierda puta, por qué yo.

- Bueno, no lo pienses más, que podría haber sido peor.

- Ya... En fin...


El caso... El caso es que la cara de este tipo me sonaba. ¿No me habría atendido en alguna ocasión? Porque el coche que tenía antes sí que me dio varios problemas.

- O se me parece usted a alguien no sé.

- Quizá me hayas visto en la tele.

Entonces caí en quién era. Y dos segundos después me sentí el mayor imbécil de todos los imbéciles que salíamos por Malasaña. De todo Madrid, de toda España. El mayor imbécil de mi generación. El gilipollas más integral del mundo con el problema más absurdamente ridículo. Y deseé tragarme todas mis palabras aunque estuviesen talladas en mierda. Y deseé que se me tragase la tierra como nunca antes ni después he vuelto a desearlo.

Era Manuel Blanco, el padre de Eva Blanco. Poco tiempo antes su hija, de 16 años, había sido violada y asesinada de veinte puñaladas. Y no había ni una pista del asesino. Ayer, 18 años después, le detuvo la policía en Francia.

No lo leerá, claro, pero me gustaría enviarle un sincero abrazo y enhorabuena. Así, desde lejos, porque aún me dura la sensación de profunda vergüenza e imbecilidad.

5 comentarios:

  1. Mis más sinceros respetos por tu posterior y duradera empatía hacia ese hombre.
    Como persona, considero que resulta absolutamente necesario el ser capaz de distinguir el grado de importancia que puedan tener nuestras propias contrariedades frente a las de otros; aunque éstas nos resulten ajenas.
    Gracias por tu consciencia.

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  2. Si la historia es cierta, es alucinante...

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  3. Si esto es más humillante que te ha pasado tu vida es una maravilla.

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  4. tu sabes que hay unos señores que van por la calle en coche y que si les das dinero te llevan donde quieres no?. Anda que iba a tardar yo un segundo en ponerme a buscar un taxi. El coche ya lo recoges otro dia, o el mismo despues de follar.

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  5. Impresionante el relato, me ha dado muchas alegría ver como ha acabado porque por un momento creía que al final de aquella noche también te iban a robar o algo :D. Una buena noticia lo de Manuel Blanco, al menos calmara el dolor de haberla perdido

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