17 de abril de 2012

Búscalo en Google

Semana Santa en Málaga. Fuckowski y El Teleoperador beben sendas cervezas y echan desganados vistazos a un televisor que emite la procesión que transcurre a pocas manzanas de distancia. La imagen se centra en los rostros de los esforzados portadores del trono de la Esperanza Macarena.

TELEOPERADOR (TO): Vaya ganas... Y lo que debe pesar eso.

FUCKOWSKI: Ya ves...

Pausa.

TO: Con el pedestal, las columnas, los faroles esos...

FUCKOWSKI: ...

Pausa.

TO: No, en serio, ¿cuánto puede pesar?

FUCKOWSKI: Ni puta idea.

TO: (Sacando el móvil) Coño, a ver si lo encuentro en Google.

FUCKOWSKI: Como busques en Google "el peso de la esperanza" te salen tres libros de Paulo Coelho.

Diez días después aún me estoy riendo.

El Teleoperador y Fuckowski en The Temple Bar

6 comentarios:

  1. Todo Ok, excepto lo de llamar coronita senda cerveza

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  2. ¡¡Que dos grandes genios juntos!!

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  3. ¿Bebéis "Coronita"?... maaaadre... si eso no es cerveza... ¡¡cómo se caen los mitos!!!

    Lj

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  4. Cuánto tiempo sin saber nada de Fuckowsky... los más grandes (Mr. de Hoces y Wardog) nos tienen abandonados últimamente. Espero poder leer algo suyo pronto.

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  5. No sé cuánto pesará el paso... pero que me habéis despertado la morriña de irme a Málaga a salir y tomarme unas cervezas podéis tenerlo por seguro, malandrines :)

    Me tengo que marcar una escapada algún día.

    P.D. Sois dos cracks.

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  6. Hace un par de año, mi pareja y yo íbamos en el autobús de Málaga y justo delante se sentaron dos ancianos que su pusieron a conversar sobre sus experiencias como "hombres del trono" durante sus años mozos.

    Hará 50 o 60 años desde que sacaron los tronos. en una situación que no podía ser mas diferente a la actual, pero ellos hablaban como si nada hubiese cambiado.

    Por aquel entonces se pagaba a los portadores del los tronos. Se pagaba muy poco y mal. Por lo que los portadores eran los mas pobres y desesperados que no tenían otra fuente de ingresos.

    Como era el caso de uno de ancianos. Su historia parece salida de un cuento de Dickens. Cuando tenia 11 años y era el mayor de 9 hermanos. Su padre que era obrero, le puso a trabajar de peón. Cobraban semanalmente y su padre se largaba al bar y se bebía los dos sueldos.
    Por eso, tubo que pedirle al capataz que su sueldo se lo diese directamente a el y no a su padre... para asegurarse de que llegaba algo de dinero a casa.

    A los 15 años se apunto en una cuadrilla para llevar los tronos.
    Las condiciones de trabajo eran pésimas.
    Si se ponía a llover y se suspendía... no cobraban. Todavía se acordaba con amargura y rabia de un año que se puso a llover casi al final del recorrido y que después de deslomarse volviendo a la carrera con el trono, no les quieran pagar. Después de mucho protestar, consiguieron que les pagasen la mitad... pero los que mas se significaron en la protesta, no volvieron a formar parte de las cuadrillas.

    Si te lesionabas y no acababa el recorrido...no cobrabas nada.

    Por si fuera poco, existía una gran corrupción, los capataces apuntaban como porteadores a familiares y amigos, que luego no acudían o se escaqueaban dejando al resto con mas peso para cargar.

    En una de las ocasiones, son incapaces de levantar el trono, lo intentan una y otra vez bajo los gritos, amenazas y blasfemias del capataz pero les resulta imposible.

    Viendo que el trono no sale, se presenta el mayordomo y hace pasar lista.... faltaban la mitad de los porteadores, que solo estaban apuntados para cobrar.

    En las procesiones del segundo día, como ya habían cobrado el primer porte y habían metido algo de dinero en el bolsillo... había muchos que estaban borrachos. Por eso se tenían que presentar 3 ó 4 horas antes y les encerraban en la iglesia, para que a la hora de salir estubiese lo suficientemente sobrios.

    No portaban el trono por fe, ni devoción, sino por un jornal miserable. Era un trabajo sumamente duro y en unas condiciones de semi esclavitud.
    Pero para la iglesia y los señoritos que formaban las hermandades, era una limosna que se daba por caridad cristiana.

    Íbamos tan absortos escuchando sus historias, que cuando llego nuestra parada, decidimos seguir en el autobús escuchándoles.

    No les preguntamos nada ni intervenimos en su conversación, pero creo que serian las personas mas adecuadas para responder a tu pregunta "¿Cuanto pesa la esperanza?"

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