22 de septiembre de 2010

Día de la Blasfemia

Si vas paseando por Dublín y te caga una paloma, si estás en The Temple Bar y te pisa un borracho, o si te hartas de la intermitente lluvia durante todo el maldito año, mucho cuidado con gritar nada que incluya God, Christ, Allah o cualquier otro personaje mítico ni nada relacionado con sus cuentos para niños, porque desde el 1 de enero de este año blasfemar en público en Irlanda está castigado con hasta 25.000 €.

Vamos, que el Gobierno de Irlanda decidió que las ideas tenían derecho a protegerse de la difamación. Las ideas, ¿entienden?, no las personas que las defienden, no, las ideas. Pero las religiosas. Puedes ridiculizar el nazismo, el comunismo, el neo-liberalismo o el tai-chi, pero ojito con reírte del zombi extraterrestre que era a la vez su propio padre y una paloma o del tío de la toalla en la cabeza. Esa creencia sin la menor prueba de veracidad tiene más derecho a ser respetado que, por ejemplo, el curling, que es tan ridículo o más pero que al menos sabemos que existe. Consuela al menos el cachondeo que habrá si legalizan la religión jedi en Irlanda.

En respuesta a tamaña soplapollez legislativa, tan peligrosamente cercana (solapada, realmente) a la pura censura, el Center for Inquiry propuso celebrar el Día de la Blasfemia el 30 de septiembre. Quedan ocho días para que se celebre por segunda vez. Este año se la han cogido con papel de fumar y lo han renombrado como Día del Derecho a Blasfemar, Campaña por la Libertad de Expresión o algo así, que moleste menos. Personalmente creo que a una vergüenza de ley como esa hay que responder a cañonazos: Día de Cagarse en Dios, en Su Puta Madre y de Limpiarse con las Barbas del Profeta.

Yo tenía un plan A, que era comprar una Biblia y un Corán de segunda mano y estrenar la barbacoa. Alguien me sugirió añadir un libro de Dawkins o Darwin, para comparar las reacciones de los creyentes y de los sabedores, caso de que estos se molesten siquiera en reaccionar. Incluso pensaba arrancar unas cuantas hojas antes y darme una vuelta por el barrio para recoger algunas cacas de perro. O arrastrarlos enganchados al coche, como en el Oeste. Lamentablemente, y como era de esperar, mi plan es muy viejuno, de 2007:



Yo lo haría con más gracia pero ya está muy visto, así que tendré que pensar un plan B. En realidad ya está pensado, varios de los que me conocen en persona saben cuál es, pero requiere salir de casa varias veces, grabar con la cámara, escribir un guioncito, editar el vídeo, ponerle música... Vamos, que no esperen mucho; si llevo seis meses para terminar lo de Caja Madrid, que sólo es sentarme a escribir...

Pero no sean como yo, muevan el culo, hagan algo. Quemen esa estampita que tienen en un cajón, quiten la zurraspa del retrete con un crucifijo, dibujen a Mahoma en una compresa, roben agua bendita de una iglesia y échenla sobre una mezquita o mézclenla con whisky, hagan paté de queso con un poco de tocino y dénselo a un amigo musulmán, hagan un felpudo con páginas de la Biblia... Una de las que más me gusta es salir a la calle y regalar pastelitos a cambio de tu alma. Y si hacen algo, por favor, avisen.

Y recuerden: sólo Monesvol es dios y la única religión verdadera es el Pastafarismo. Ramén.

20 comentarios:

  1. "Día de Cagarse en Dios, en Su Puta Madre y de Limpiarse con las Barbas del Profeta"

    Queda mucho mejor, andevaparar.

    ResponderEliminar
  2. Espero que te abrases en el infierno al lado de unas hamburguesas de McDonalds por tu herejía

    ResponderEliminar
  3. Venga tío, quedamos, nos tomamos unas cañas, te echo una mano con lo que haya que hacer y nos hacemos unas risas.

    Y si hay que partirle la cara al de Caja Madrid, pues también, que coño.

    ResponderEliminar
  4. Eso, cojones, a ver si terminas lo de Caja Madrid... cagoendios!

    ResponderEliminar
  5. Me ha recordado esto lo que me pasó el otro día. Menos mal que no me vio ningún creyente. Saqué a mi perro para que hiciese sus necesidades, cagar y eso. Lo tengo enseñado para que solo se cague en zonas de tierra, pero mira por donde, se lo hizo en la acera, aunque al lado de unos contenedores.
    Como no llevaba nada para recogerlo, cogí un cartón que había por allí y recogí la mierda por la parte de la ilustración sin fijarme en qué consistía. Cuando lo tiré al contenedor, un momento antes de soltarlo, me fijé en que era una imagen del fraile ese de las barbas, fray Leopoldo creo que es.
    Varios días más tarde, un enviado del papa lo estaba beatificando.
    De modo, que Sres católicos del mundo, restrieguen las imágenes de sus santos no oficiales favoritos de mierda. Si un mojoncillo de caniche consiguió una canonización ¿qué no hará un señor truñaco de humano?

    ResponderEliminar
  6. Por cierto, hay grupo de Facebook y todo:
    http://www.facebook.com/#!/event.php?eid=157715194243933&ref=search

    ResponderEliminar
  7. Cágate en lo que quieras (eso sí luego recoge los restos si lo haces en la vía pública), pero a mí lo de quemar libros... qué quieres que te diga, no me evoca nada edificante ni libertario, sino todo lo contrario. Yo no quemaría un libro ni de Iker Jiménez.

    ResponderEliminar
  8. Eso chaval!! Que descubrí este blog gracias a que alguien puso tu dirección en otro del 20 Minutos y desde el día que leí lo de Caja Madrid llevo entrando cuando puedo para conocer la conclusión. Que a este paso te jubilas de bloguero sin contarnos el final. No seas cruel con tus seguidores y nárralo de una vez.

    ResponderEliminar
  9. Estoy con elblogdesuso. Eso de quemar libros... me recuerda precisamente a la gente que se pretende provocar (sí, ese es el verbo) con esto del día de la blasfemia. Recordemos que esa gente es muy dada a quemar libros también. Y los nazis. Ojo, nada bueno sale de una quema literaria nunca. La historia me avala. Y que conste que no comulgo (ahí va el sutil juego de palabras) con esas historias fantásticas de ángeles, demonios, Yavhes, Alás... suma y sigue.

    ResponderEliminar
  10. Para mi va a ser bastante difícil hacer la mayor parte de las cosas que propones, por quemar, podría quemar un libro de mates, de marketing o bien algún cómic de superheroes (el de Watchmen me desilusionó, pero tampoco tanto como para quemarlo). Bueno al menos si tiro uno de superheroes tiene en común con la religión lo de no existir.

    Mi problema es que en mi casa no entran libros de ese tipo, los que mas se acerca al tema de dios son algunos de Russell y de Pepe Dominguez.
    En cuanto a símbolos supersticiosos como cruces y similares, también va a ser que no.

    En fin, si es por el tema superstición siempre puedo quemar algún periodico, que la mayoria creo que llevan horoscopos

    (Si por mi fuese casi mejor quemar a un cura, lastima que estoy en contra del maltrato animal y al igual que estoy en contra de matar toros, tambien me da penica quemar curas)

    ResponderEliminar
  11. Celebrar el Día de la Blasfemia es como coger el transporte público solamente en el Día Sin Coche (y usar el coche los otros 364): si no lo haces también el resto de días, no tiene mucho sentido.

    Yo no necesito celebrar el día de la Blasfemia blasfemando, porque yo blasfemo dos días de cada tres. ¡Faltaría más, cagondiós!

    Y cuán aliviado se queda uno, oyes.

    ResponderEliminar
  12. Lo de quemar libros es de aficionados, medianías y cobardes. Mejor quemar Iglesias, Mezquitas y otros templos.

    Termina lo de Caja Madrid, ¡me cago en todos los Dioses! (incluido el FSM)

    ResponderEliminar
  13. ¿Si me cago en la puta madre de Dios me enviará un rayo exterminador, Él que es omnipotente? ¡no, espera, que envía a gente "en su nombre"! Que bien montado lo tienen.

    ResponderEliminar
  14. Esto lo lee un cura y se caga en Dios.

    ResponderEliminar
  15. Yo más que quemar libros propondría cocinar un cristo a la barbacoa. Lo chungo es que no hay imagenes de Alá ni de Mahoma que poder quemar también. Aunque bueno, siempre se puede hacer una caricatura y prenderle fuego :-)

    Lo que sea por la causa.

    ResponderEliminar
  16. Me parecen 3 pésimas posturas:

    >Esa ley irlandesa sin sentido.
    >El Día de la Blasfemia (o como carajo se llame).
    >La idea de destruir (también sin sentido), por ejemplo, una biblia.

    Sinceramente yo no creo ni en Dios, ni en Buda, ni en Alá, ni estoy esperando a ningún mesías. Simplemente no tengo la necesidad de ofender a quienes sí tengan sus creencias establecidas. Se llama respeto.

    ResponderEliminar
  17. ¡ Me cago en mi sangre, en mi raza, en Dios, la Virgen y todos los Santos metidos en un garrafón, con Jesucristo por tapón !

    ResponderEliminar
  18. No estoy yo con la cosa de quemar libros, aunque sean tan malos como los libracos religiosos estos.
    Mejor una blasfemia oral bien creativa.

    De todas formas, aquí en Hispanistán les llevamos ventaja a los Irlandeses, con nuestro maravilloso codigo penal que protege los "sentimientos religiosos" de los creyentes, convirtiendose de facto en una ley antiblasfemia.
    Si, esa misma por la que persiguen a Krahe.

    ResponderEliminar
  19. Hombre, pues ya puestos también se podría crear en "Este-país" el Día del apesebrado.
    Y el Día del subvencionado, o el Día del parásito político.
    ¿Por qué meternos con religiones minoritarias, cuando tenemos el summum que es la "Progresía-Democracia-Panacea"?
    Es que se os ve el plumero a algunos...

    P.D. En Andalucía podrían celebrar sus más de 30 años socialistas con pagas del paro agrícola para comprar sus votos, con algo así como "El día del subsidio". De tal palo, tal astilla.

    ResponderEliminar
  20. Manda huevos. A donde iremos a parar. Yo no tengo nada en contra ni a favor e las quemas de signos religiosos u otras escenificaciones de la dignidad mental, ya que creo que cada cual ha de hacer lo que considere oportuno. Ofenderse porque otro quiera cagar allí donde a tí te gusta comer es una pérdida de tiempo persé.

    Precisamente por esto me parece muy indignante que nadie pueda permitirse agraviarte de cualquier forma por hacer uso de la expresión que sea. Increíble. A mí me encanta cagarme en dios y en su puta madre, en especial cuando estoy muy cabreado, que como no puedo hacer otra cosa que comerme el cabreo o aquello que lo motiva, siento ganas de tocarle los cojones a puto dios; en caso de que éste existiera, claro.

    Muy interesante el blog. Lo descubrí por azar internáutico. Felicidades.

    ResponderEliminar

En este blog no hay más libertad de expresión que la que yo otorgo. Cualquier comentario puede ser borrado por cualquier motivo, especialmente por faltas de ortografía.