30 de agosto de 2009

Copyright

(...) Los copistas de los primeros escritos cristianos trabajaban en un mundo en el que no sólo no había imprentas ni editoriales, sino en el que tampoco había algo semejante a una ley de derechos de autor. (...) Ello explica por qué en ciertas ocasiones los autores formulaban maldiciones contra cualquier copista que alterara sus textos sin su permiso. Podemos encontrar una imprecación de este tipo en (...) el libro del Apocalipsis:

Yo advierto a todo el que escuche las palabras proféticas de este libro: "Si alguno añade algo obre esto, Dios echará sobre él las plagas que se describen en este libro. Y si alguno quita algo a las palabras de este libro profético, Dios le quitará su parte en el árbol de la Vida y en la Ciudad Santa, que se describen en este libro" (Apocalipsis 22:18-19)

(...) Considérense las graves amenazas lanzadas por Rufino, un erudito cristiano latino, con respecto a su traducción de una de las obras de Orígenes:

Ante Dios el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo, en verdad insto e imploro a cualquiera que pudiera transcribir o leer estos libros, por su fe en el reino que vendrá, por el misterio de la resurrección de los muertos y por el fuego eterno que aguarda al demonio y sus ángeles, que, dado que no desea por herencia eterna ese lugar en el que hay llanto y rechinar de dientes y en el que el fuego no se apaga y el espíritu no muere, no añada ni quite nada a lo que está escrito, que no inserte o altere nada, y que en lugar de ello compare su transcripción con las copias a partir de las cuales la ha hecho.
Qué coño FBI, RIAA, SGAE... ¡Como cambies algo, a Dios que vas!

El extracto es del libro Jesús no dijo eso, de Bart D. Ehrman. ©, por cierto, y encima lo he recortado. Ahora sí que estoy jodido. ¿Alguien me presta un extintor para el sitio ese en el que "el fuego no se apaga"?

(Bonus: buscando enlaces me encuentro con la siempre impagable aportación de Yahoo respuestas.)