29 de marzo de 2008

Demagogia

La mayoría de ustedes, que son indecentemente jóvenes, no lo recuerdan pero esta palabra la puso de moda Felipe González cuando aún era presidente del Gobierno. Los que tuvimos la semidesgracia de estudiar EGB y BUP (otra ESO vendrá que buena me hará) aún podíamos intuir qué significaba aquello gracias a lo poco que de verdad se nos quedó de Latín y Griego. Según la RAE:
1. f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.

2. f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.
En principio la demagogia se circunscribía exclusivamente a la política y se practicaba mayoritariamente en su segunda acepción, la de aludir a los "sentimientos elementales".

Ejemplos de demagogia son todas, absolutamente todas las declaraciones de dirigentes del PP que puedan recordar de la pasada legislatura, verbigracia "viva el vino", "queremos que se investigue", "el Gobierno agrede a las víctimas", "lo que interesa a los españoles", "yo quiero que esa niña"... Pero también son ejemplos de demagogia todas, absolutamente todas las declaraciones de la (gracias a Dios) ex-ministra Carmen Calvo cada vez que inauguraba, presidía o asistía a cualquier acto cultural-petardo; todas, absolutamente todas las declaraciones de la vicepresidenta sobre la firmeza del Estado para que no vuelva a morir ninguna mujer víctima de la violencia doméstica... ups, otra... bueno, a partir de ahora; casi todas las declaraciones del presidente Zapatero sobre el proceso de tregua-contactos-diálogo-txikitos con ETA sobre que hará todo lo posible para traer la paz... Aunque era verdad, hizo de todo, hasta mentirnos. Y, claro, son demagogia todas, absolutamente todas las declaraciones hechas sobre el trasvase del Ebro y la unidad de España durante la campaña electoral las dijese quien las dijese, donde las dijese y cuando las dijese. Puta mierda todas.

No hay que ser muy listo (yo no lo soy) ni tener una carrera (que no tengo) para pillarles. Basta con dejar de oír y ponerse a escuchar, con preguntarse "Y eso, exactamente, ¿qué significa?" Y la respuesta es que no significa nada. Lo peor de nuestros políticos no es que sean demagogos, es que son demagogos chapuceros. Y ni el mejor demagogo de nuestro país puede hacerle sombra al peor demagogo de Estados Unidos. Los amos. Vean, vean, pero véanlo entero, que está de puta madre:


¡Dios! ¿A que dan ganas de salir a la calle y... y...? ¡Feliz Navidad, cine, Feliz Navidad, compañía de empréstitos! Ande, intente usted hacer esto con esto. No es más que poesía, juegos florales, adornos, arabescos, bordados, pirotecnia... Pero, qué bien lo hacen, me siento orgulloso de ser americano e incluso negro. Pero es demagogia.

La demagogia es despreciable por definición y su uso es un insulto al pueblo, o sea, a usted. La demagogia justifica que se le cruce la cara al político que la utiliza sin mayor explicación. Esto que acabo de escribir no es un chiste, lo digo como lo pienso. Cuando Rajoy dijo lo de la niña, Campo Vidal debió haberse lanzado sobre la mesa y estrellarle el jeto sobre la misma rompiéndole la nariz y las gafas. Igual que cuando Zapatero dijo lo de "Buenas noches... (pausa dramática...) y buena suerte", que debió aprovechar para ensayar su crochet contra el mentón del presidente. Que no, coño, que no lo digo de chiste, que va en serio. Y también va en serio cuando pongo como ejemplo de contra-demagogia la participación de Solbes en su debate contra Pizarro. Desde esa noche, si me lo pidiese le comería las pelotillas del culo rebañando con pan Bimbo. Aunque eso sí va de coña.

Un político demagogo es una basura, es una escoria, una mierda, un bicho infecto, un gusano, un parásito a extirpar. Y lo peor es que la demagogia hace tiempo que sobrepasó el terreno político para contagiar como un virus a todo aquel que hable al público. Por eso hace falta que la RAE incluya pronto la tercera definición que da el Wikcionario:
Acción de expresar en público opiniones, ideas, etc. utilizando argumentos falaces que se suponen serán del agrado de los que escuchan.

O sea, el periodismo. Concretamente el columnismo periodístico. ¿Ejemplos? ¡Buuuf, los que quieran! Cojan un ejemplar cualquiera de El Mundo en sus páginas de opinión, pongan la COPE cualquier mañana, lean cualquier post de los Peones Negros... Y sí, por supuesto, en la SER, El País y la Red de Blogs Socialistas pasa tres cuartas de lo mismo.

Estos días son cojonudos para ver ejemplos de demagogia. Por la parte política tenemos los contactos para la sesión de investidura del nuevo Gobierno -sobresaliente Íñigo Urkullu y su "estar o no estar"- y por la parte columnista está el fantástico caso del asesinato de Mari Luz Cortés, que los asesinatos escandalosos son una mina para los columnistas demagogos y bocazas. Para enmarcar:
Si la banca te tiene fichado como moroso por retrasarte en el pago del último plazo del televisor, no podrás comprar a crédito ni una bolsa de pipas en todo el maldito país en todo lo que te quede de vida. En cambio, si eres un pederasta condenado a tres años de cárcel por abusar de tu hija de cinco puedes pasearte a tus anchas por todo el maldito país, salir en la televisión pidiendo que te den una casa, irte a vivir a Huelva y finalmente matar a alguien. Matar, por ejemplo, a una niña de cristal llamada Mari Luz. Todas las niñas del mundo son de fino cristal cuando tienen como vecino a alguien sin corazón.

Mari Luz ha muerto porque la ha matado un tipo peligroso que andaba suelto. Y andaba suelto porque alguien no ha hecho bien su trabajo. Hay oficios es lo que es altamente peligroso que alguien no haga bien su trabajo. Uno de esos oficios es, por cierto, el propio periodismo. Seguramente si el periodismo hubiera hecho bien su trabajo, la guerra de Irak tal vez nunca habría tenido lugar porque un tipo peligroso no habría logrado engañar a todo un país. Otro de esos oficios es la justicia. Si la justicia hubiera hecho bien su trabajo, la muerte de Mari Luz tal vez nunca habría tenido lugar.

Si la justicia nacional fuera sólo la mitad de diligente que la banca nacional, es seguro que entonces este país…, en fin, mejor no darle más vueltas: es seguro que entonces este país no sería este país.

Antonio Avendaño en su blog Ciudadanos del diario Público.
Tras escribir esta basura se acodó en la barra, se sacó el palillo de la boca, apuró el coñac, pidió otro chispazo y echó las vueltas a la tragaperras.

14 comentarios:

  1. Oiga, usted escribe poco por aquí, pero con cosas como ésta uno se alegra de tenerle agregado.

    No somos dignos.

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  2. Mucha envidia y mucha frustración en este post.

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  3. Mmmm... y lo peor de todo es que se puede hacer demagogia de oposición. O sea: el PP puede hacer demagogia sobre el caso Mariluz y el PSOE también pero en sentido contrario. Llega un momento en que es difícil, si no imposible, no caer en ella.
    De hecho, yo diría que tanto tu post como mi comentario son demagogia.
    En fin...

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  4. Sin duda alguna, como ha escrito alguien antes que yo, todo en esta vida es demagogia. La cuestión está en el como y en el cuanto.

    El como es evidente. Puestos a ser demagogos, que me engañe Obama que es un animal político y da gusto oirle (a él y a sus escritores de discursos). Lo del Rajoy con la niña... bueno, para que hablar más.
    El cuanto es también claro. Leyendo el comentario del señor de público, me hace pensar que o él es tonto del cagar, o lo que es peor, cree que todos somos tontos del cagar. Me inclino por lo primero. Hay que ser falso y retorcido para mezclar conceptos.

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  5. David, Obama ya hizo el truquito de la niña antes que Rajoy, asi que midamos nuestras palabras. Que muchas evecs al comparar a un personaje con alguien tan impresentable como Rajoy, se tiende a discriminar positivamente, y a decir cosas que no son verdad.

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  6. jopé, qué manera de despertarme el cerebro por las mañanas.
    está muy bien. como solución al problema y aun a riesgo de quedar como la más pedante del mundo, propongo introducir la duda cartesiana por sistema, ante todo lo que se oiga o lea. sobre todo si viene de quienes hablan tan alto y con la bocaza tan abierta.

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  7. Sí, pero engañar no engañan a nadie. Todos los votantes del PSOE detectan la demagogia del PP y al contrario. Y en privado, todos reconocen que "su" partido hace "casi" lo mismo que el otro.

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  8. Ciertamente TODOS los políticos son basura, el problema es que de un tiempo a esta parte, los periodistas e intelectuales se han convertido en estómagos agradecidos, el cuarto poder es una puta agradecida.

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  9. Teleoperata:

    me alegra un montón que leas Red de Blogs Socialistas.

    Un abrazo.

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  10. Desde que volví de las vacaciones (nada como una temporada en el extranjero para descontaminarse de los medios nacionales, claro) ví cómo el tinglado de la cría de Huelva es el tema de la semana igual que antes de semana santa lo fue el análisis electoral y que la semana que viene será otra gilipollez de turno. Billy Wilder, Walter Matthau y Jack Lemon lo clavaron hace unos cuantos años en Primera Plana: lo que sea por vender periódicos.

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  11. Muy bueno el post, Teleoperador, pero que muy bueno.

    La cuestion es que nosotros, la sociedad civil, lo hemos interiorizado como algo perfectamente valido. Y, para muestra, el 80% de las respuestas a tu post.

    Y tienes toda la razon en una cosa: puñetazo en la boca en el acto al demagogo, sea politico, periodista, barrendero o cajera de supermercado. Es la unica forma de responder. Por que la puñetera demagogia es un cancer para cualquier sociedad, pero mas aun para una que se tiene por democratica.

    Al fin y al cabo, la democracia ateniense se la cargaron los demagogos a base de bien, por poner un ejemplo.

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  12. Es cierto, nos hemos acostumbrado en demasía a la demagogia que respiran los políticos y muchas veces los medios de comunicación.
    El problema radica en que yo ya no sé distinguir entre demagogia y política, entre demagogia y opinión.
    Es cierto que le artículo linqueado de Avendaño peca de demagogia barata, pero también es cierto que dice la verdad.

    El problema de muchos de nuestros políticos además de ser demagogos es su asqueroso político-correctismo.

    Buen post.

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