30 de junio de 2005

¡Ha de ese ele! (3 - El Cable)

Como por el año 2000, unas amigas contrataron el paquete completo de Madritel: teléfono, TV e Internet. El teléfono nunca les funcionó bien, casi siempre había interferencias, cuando se acabaron los tres meses de tele gratis que daban con el alta sólo quedaron las chufas y la conexión a Internet se cortaba, era lenta y por supuesto tenía un servicio técnico que necesitaba urgentemente un servicio técnico. Y respecto al técnico que vino a instalarlo, lo mejor que puedo decir de su profesionalidad y esmero es que en Sevilla hace mucho calor.

Poco después, cuando estaban cableando mi barrio, vino a mi casa una comercial de Madritel intentando que me hiciese cliente de su compañía. Me comí su hígado acompañado de habas y un buen Chianti. Pero después vino otra, y otra, y otra. Me harté de hígado. Yo le relataba el triste precedente de mis amigas a cada comercial que aparecía por casa con su carpetita y su sonrisa y les decía que el día en que lo viese funcionando correctamente empezaría a pensármelo. Y ellas tomaban nota.

Fíjense en el detalle: tomaban nota. En unos formularios. Supongo que luego darían ese formulario a alguien, un coordinador que -como todos los coordinadores- se pasaría la vida haciendo resúmenes, gráficos y estadísticas. Y supongo que todas esas estadísticas de todos esos coordinadores llegarían hasta el comercial de la subcontrata que trataba directamente con Madritel. Y quiero pensar que alguna vez mi queja, la mía, llegó hasta Madritel.

Quiero pensarlo pero no lo pienso, porque por mucho que yo, con toda mi amabilidad y paciencia, relatase punto por punto mis motivos para rechazar a Madritel, la siguiente comercial siempre llegaba de nuevas y sin idea de qué había dicho anteriormente el vecino de esta mi humilde morada, sin saber que ya lo había rechazado cuatro, cinco, seis veces y, por tanto, sin un argumento con el que rebatir los míos. Y siete, ocho, nueve veces lo rechacé también por teléfono. A los motivos anteriores empecé a añadir uno nuevo: si son capaces de venir X veces a ofrecerme lo que ya he rechazado, a lo mejor me cargan también X veces la factura que ya he pagado.

Llegó a incorporarse a mi rutina mensual: cobrar la nómina, pagar el abono transportes, cortarme el pelo, rechazar Madritel, llegar a fin de mes... El tiempo fue pasando y Madritel cambió de nombre y se unió a Auna. Y en casa de mis amigas funcionaba con las mismas disfunciones. Y a mi casa seguían viniendo comerciales. Y yo cobraba la nómina, pagaba el abono, me cortaba el pelo, rechazaba Auna, llegaba a fin de mes...

Un día alguien, en alguna oscura oficina, debió ver un listado de rechazos míos, se hartó y decidió mandar a la caballería. La caballería era una comercial "de verdad", a su lado todas las anteriores eran aprendizas, aficionadas. Ésta era mayor tanto en edad (cerca de los 40) como en tamaño (como 1,80 mts). Se le veía la experiencia en mil batallas del marketing puerta a puerta. Me tendió y estrechó la mano como un tío y entró casi antes de invitarla. Vestía un traje gris que parecía ir siguiéndola, tenía el pelo rubio y corto, tipo Brigitte Nielsen, sus gestos eran decididos, precisos, casi bruscos. Me puso cachondísimo. Se presentó como "Coordinadora de Representación Domiciliaria de la Zona Centro", o algo parecido. Me soltó el discurso a toda carrera pero de forma clara. Y sacó los contratos. Venía en plan "voy a hacerte una oferta que no podrás rechazar". Literalmente, me puso el contrato bajo la nariz y me tendió su bolígrafo.

Contesté que yo no firmaba nada sin leérmelo antes, que me dejase los contratos y volviese al cabo de dos o tres días. Le costó aceptar pero aceptó, qué remedio. Dos días después se presentó como un clavo. Y con minifalda. Afortunadamente, yo había hecho los deberes.

BRIGITTE: No me digas que no te interesa porque no me lo creo; esto es mucho mejor que lo que tienes con Telefónica.

TELEOPERADOR (TO): Eso no es mucho decir.

BRIGITTE: Pero es mejor.

TO: De precio, pero con Telefónica no tengo un contrato como éste.

BRIGITTE: ¿Qué le pasa al contrato?

TO: No, no, por detrás. Te he señalado siete cláusulas distintas que son inaceptables por abusivas.

BRIGITTE: ¿Cómo? ¿Que t-te has leído todo el contrato?

TO: Ya ves. Sobre todo no acepto esta cláusula que dice que me podréis cortar la conexión a Internet sin previo aviso si cuelgo contenidos que hablen mal de Auna, que incluso podríais emprender acciones legales.

BRIGITTE: Hombre, claro, es que...

TO: No, nada de claro. Si yo cuelgo un artículo que diga que Auna trafica con niños, vale, eso es difamatorio, aunque no sois vosotros quienes debéis decirlo sino un juez. Pero si cuelgo una página de quejas y reclamaciones con cartas y justificantes escaneados, es decir, nada difamatorio sino argumentado, no veo nada que justifique objetivamente que me cortéis el servicio. El acceso a Internet ya ha dejado de ser un capricho y puede que en mi caso fuese una necesidad.

BRIGITTE: Pero eso es una tontería, hombre, eso no te lo van a hacer nunca.

TO: Pero aquí dice...

BRIGITTE: Nada, ni caso. Eso son las típicas bobadas legales que ponen nuestros abogados pero que luego nunca se usan.

TO: ¿Seguro?

BRIGITTE: ¡Claro, hombre, claro!

TO: Mira que...

BRIGITTE: Tranquilo. Puedes firmar tranquilo y olvidarte.

TO: Vale, pues lo tachamos.

BRIGITTE: (...) ¿Qué?

TO: Que lo tachemos. Total, si no se va a usar...

BRIGITTE: No, no, pero no... No podemos hacer tachones en el contrato, no me lo aceptarían.

TO: Oh, vaya. No importa. Redactaré un anexo donde se indique que esta clásula queda exenta de nuestro acuerdo y la firmamos los dos y la grapamos. ¿Te parece?

BRIGITTE: ¿U-un anexo? Uh... Vaya... No, no va a poder ser. Sólo aceptarán que sea esta hoja, este contrato.

TO: Ah, ya. Vale, no importa. Lo volveré a redactar en mi ordenador y lo imprimo sin esas cláusulas.

BRIGITTE: Mira, no, no. Esto no funciona así. El contrato es éste y tiene que ser éste. Y tú no te preocupes, que nadie te va a cortar la conexión.

TO: No, pero a lo mejor sí me demandan por hablar mal de Auna.

BRIGITTE: ¿Demandarte? ¡No, ja, ja! Qué dices, hombre. ¡Pues anda, que Auna no tiene nada mejor que hacer! Eso no se hace nunca, no se demanda a nadie.

TO: ¿No?

BRIGITTE: ¡Claro que no!

TO: ¿Aunque nombre Auna para criticarla?

BRIGITTE: ¡Claro, en España hay libertad de expresión!

TO: Entonces, ¿por qué lo hicísteis con Auna-Usuarios?

BRIGITTE: (...)

TO: ¿Conoces Auna-Usuarios?

BRIGITTE: (Con resignación) Sí...

TO: Ahora se llaman Cable-Usuarios porque Auna les denunció por uso no permitido del nombre. ¿No es eso lo que me dices que no hacéis?

BRIGITTE: Bueno, verás... Esa página lo que hace...

TO: Es albergar quejas de usuarios, lo sé, he entrado. De hecho, he estado bastante tiempo en ella.

Me giro y de la estantería que hay a mi espalda bajo un fajo de diez folios grapados y se los pongo bajo la nariz, como hizo ella con el contrato.

TO: Estas son las principales quejas de los usuarios, que no todas. Las he imprimido por ambas caras, en tamaño de letra ocho y con un margen alrededor de medio centímetro. Es un poco jodido leerlo, pero viendo cómo imprimís las cláusulas del contrato supuse que os gustaría así.

BRIGITTE: Ya. Ya veo.

TO: Cuando estas quejas estén solucionadas, vienes y hablamos.

BRIGITTE: Ajá, ya.

TO: Y ya puestos, tampoco acepto esto de que me corten la conexión si pongo "contenidos que atenten contra la moral". Si quiero poner una página contando cómo me lo monto con mi perro es asunto mío.

BRIGITTE: Bueno, pues nada.

TO: Absolutamente nada, cierto. Ha sido un placer. Y bonita falda.

Pensé que después de esto ya me tacharían de la lista. Pero no. A estas alturas calculo que he rechazado a Auna unas veinte veces.

No, en serio, sin exagerar.



PD: Al cierre de esta edición, el kit de Jazztel aún no ha llegado.

29 de junio de 2005

Jazztel 20 pegas (1)

Contraté el ADSL 4MB de Jazztel a primeros de junio y sigo esperándolo. Según el contrato, tardan un máximo de un mes en enviártelo, así que estará al caer. Una amiga lo contrató una semana después que yo y ya hace una semana que lo recibió, kit y contrato. A mí sólo me han enviado hasta ahora el contrato, que está claro que no pienso firmar hasta que llegue el kit.

Mientras, como soy así de freak, le he dado la vuelta al contrato, he acercado el flexo mucho, pero mucho, he cogido un lupa y puedo confirmar que ese tono grisáceo que se ve son letras, letras pequeñitas pero letras. Y lo que está escrito son las condiciones del contrato. ¡Si seré freak que me las he leído! Esto de estar en paro... Me encanta el tercer punto de la segunda cláusula, "Obligaciones generales del cliente":
Jazztel se reserva el derecho a interrumpir el servicio (…) en caso de divulgar, transmitir o alojar en el/los Servidor/es cualquier tipo de información que Jazztel considere ilegal, abusiva, difamatoria, ofensiva, o pornográfica, en caso de desarrollar a través del Servidor/es, o en relación con el/los mismo/s, cualquier práctica o comportamiento contrario a las normas comúnmente aceptadas como respetuosas.
Pausa valorativa y preguntas:

- ¿Jazztel se designa a sí mismo como juez y parte?

- ¿Este blog entra dentro de las "normas comúnmente aceptadas como respetuosas"?

- ¿Esta cláusula entra dentro de las “normas comúnmente aceptadas como respetuosas”?

- ¿La pornografía es ilegal en España? ¿No podré poner un blog con mis fotos jugando a los médicos con Raquel?

- ¿Qué es "información abusiva"?

- ¿Puede Jazztel decidir qué es "información ilegal"?

- ¿Por qué Jazztel escribe servidores con mayúsculas? ¿Y cuánto les pagan por cada coma que ponen?

En la práctica, esta cláusula –sobre todo lo de las "normas respetuosas"– autoriza a Jazztel a cortarme la conexión de forma preventiva por razones tan sólidas como que el Pisuerga pasa por Valladolid o incluso menos. Ya sé que es muy improbable que algún día lo hagan, hasta los comerciales dicen que eso no se usa nunca. Pero eso, lejos de calmarme, me jode aún más. ¡Pues si no la vas a usar nunca quítala, coño! Y aún me jode más la típica cláusula 8, "Acceso a datos de carácter personal", según la cual, si en el plazo de un mes no digo nada, se entiende que autorizo que mis datos sean cedidos a otras empresas.

Así que seguramente escanearé el contrato, cambiaré varias cláusulas, lo imprimiré y enviaré mi versión, Contrato 2.0. Creo que incluiré la famosa cláusula 8 en versión inversa, como ya hizo un tipo en un e-mail famoso que todos conoceréis. Algo así:
Los miembros del Consejo de Administración de Jazztel presentes y futuros se comprometen a poner sus culos a disposición de las apetencias sexuales de El Teleoperador cuando, donde y como éste lo requiera. Si en el plazo de un mes los miembros del Consejo no se pronuncian al respecto, se entenderá que aceptan jubilosos esta condición y se muestran ansiosos por cumplirla. El aceite Johnson’s corre por cuenta de Jazztel.
Observo que el contrato es un DIN A-4 normal y corriente, no hay marcas especiales y no creo que se note la diferencia. Y seguramente no habrá nadie en Jazztel tan freak como yo que le dé la vuelta al contrato y compruebe las cláusulas. Por supuesto, igual que ellos no piensan hacer uso del tercer punto de la cláusula dos, tampoco yo lo haré del punto G de la cláusula 69.

De momento.


Leopoldo Fernández Pujals
Presidente del Consejo de Administración de Jazztel
(y creador de Telepizza)



PD: Al cierre de esta edición, el kit aún no ha llegado.

19 de junio de 2005

Manifestación contra el matrimonio homosexual

Ayer vi a miles de personas manifestándose en contra de perder unos derechos que nadie intenta quitarles y en contra de que se los den también a otras personas. Ayer vi a docenas de miles de ignorantes, catetos, freakies, fachas y egoístas. Pero con padre y madre, eso sí: con su puta madre y sus mil padres.

Tras leer la crónica de Prosopopeyo sobre la manifestación contra la inexistente negociación con ETA, decidí hacer lo mismo ayer con lo del Foro de Nuestra Familia y Ninguna Más. A última hora se apuntó el Sr. Obispo, que ni es obispo ni señor (especialmente los fines de semana) sino el apodo de un amigo, un tipo tan inteligente, ácido, irónico y fino analista que ya se echa en falta que tenga un blog.

Uniforme de batalla: bañador-bermudas, camiseta blanca, zapatillas (renuncio a las sandalias ante la posibilidad de pisotones o de tener que salir por piernas), gafas de sol, cámara de fotos y botella de agua. Al Sr. Obispo el agua le hace reacción, así que nos hacemos con una litrona para el camino desde Embajadores hasta Sol.

Llegamos sobre las 18:30 y entramos a la manifa por la calle Sevilla, bastante más cerca de la Puerta del Sol (el final) que de Cibeles (el comienzo). De frente, el Casino de Madrid y su balconada.

01 - 2005-06-19 - Contra el matrimonio homosexual

Lo primero que veo es un tipo con una bandera nacional, y lo segundo, tercero, cuarto y quinto. Las pancartas más habituales son las de Matrimonio = Hombre y Mujer sobre los colores de la bandera. Nos preguntamos a cuento de qué viene ese fervor patriótico para reivindicar no sé qué de la familia, pero en realidad ya sabemos la respuesta, a cuento de lo mismo que contra la negociación con ETA o lo del Archivo de Salamanca: nosotros somos patrióticos y vosotros sois unos traidores. Y maricones y bolleras.

La calzada está bastante llena sin agobiar y por las aceras se puede circular bastante bien. Aún no hemos llegado al cuello de botella que es la entrada de la C. Alcalá en la Puerta del Sol y se puede estar a gusto. Por ejemplo, esto es la esquina de Sevilla con Alcalá, al fondo Virgen de los Peligros (gracias, Alfredo):

03 - 2005-06-19 - Contra el matrimonio homosexual

Nos metemos en el cogollo y vemos al primer miembro de la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Etcétera. La mayoría de gente que tengo alrededor no llega a los 20 o pasa de los 40, y los pocos que hay entre esas edades han venido con sus hijos pequeños. Hay muchas, muchas familias con niños envueltos en pancartas y banderas. Me pregunto cuántos de estos pollos terminarán siendo palomos y me gustaría ver la cara del padre cuando se entere. También se me ocurre que a los asistentes menores de edad no habría que contabilizarlos, al fin y al cabo no han venido ni por su cuenta ni saben qué significa este rollo.

Por cierto, hablando de cifras, le pregunto a un señor con auriculares qué participación están dando y me dice que, según Onda Cero, "ya semos medio millón". Un poco elevado lo veo vista la facilidad con la que me muevo para echar fotos a mi alrededor.

Me vuelvo a mi derecha, muy a la derecha y, ¿qué veo? Ese moreno, ese tostado, esas canas... ¿Es él, no es? Su labio inferior sobresale varios centímetros: ¡es él! Aunque no descarto ninguna otra posibilidad.

08 - 2005-06-19 - Contra el matrimonio homosexual

A su lado hay alguien más alto, más guapo, más sonriente, muchísimo más moreno. Y qué planta, qué imagen, qué facha.

05 - 2005-06-19 - Contra el matrimonio homosexual

Oh, ah, pero si hay más. Se me está poniendo tiesa.

06 - 2005-06-19 - Contra el matrimonio homosexual

No puedo dejar de mirarlos, qué belleza, qué garbo, qué centrados van, qué populares son. Todo el mundo les saluda, aplaude y toca, reparten besos, estrechan manos y se hacen fotos. Y a cuerpo, con dos cojones, no veo ningún escolta alrededor. Podría apuñalarlos sin mayor problema.

Estoy a punto de irme sin percatarme del titán que tengo a mi lado. Cuando me doy cuenta de quién es me tiemblan las piernas, me quedo sin respiración y casi se me cae la cámara. No soy capaz de expresar con palabras lo que siento apenas 24h. después del post de ayer. Tardo varios segundos en recuperarme e inmediatamente le endoso la cámara al Sr. Obispo. Me dirijo al ínclito:

TELEOPERADOR (TO): Don Federico, don Federico, por favor.

Me ha visto acercarme, se inclina hacia mí, me pone una mano en el antebrazo y se me termina de empalmar.

FEDERICO (ÉL): Sí, dime.

TO: Don Federico, por favor, ¿sería usted tan amable de hacerse una foto conmigo?

ÉL: Claro, hombre, cómo no.

Me vuelvo al Sr. Obispo, que ya está mirando por el objetivo, y sonrío mientras noto cómo don Federico... oh, Dios... me pone una mano sobre el hombro... a mí... Clic.

TO: Mu-mu... Muchas gracias, don Federico.

ÉL: De nada, hombre, es un placer.

Y me estrecha la mano. Le miro, me mira, sonríe. Eyaculo.

Federico Trillo y El Teleoperador

Sigo revoloteando alrededor del grupo haciendo fotos. Necesito una con Acebes, me lo pide el cuerpo. Pero estamos llegando a la Puerta del Sol, cada vez hay más gente y cada vez más gente les reconoce. Tardo demasiado en decidirme y cuando lo hago, percibo una mirada en don Ángel más bien poco amistosa. Se le ve mosqueado de tanta fotico, y don Eduardo tampoco parece muy contento. Esa mirada me la baja de golpe y me encoge los huevos. Además, poco después llega la organización para llevárselos al escenario. El Sr. Obispo respira aliviado.

Sigo echando fotos a las pancartas, algunas muy jugosas, mientras llegamos a la Puerta del Sol. Salimos de la calzada y giramos hacia la Carrera de San Jerónimo, que ya hemos visto suficiente. Oímos de fondo a Cristina López Chichi, la de la COPE, diciendo que han sido más de un millón de personas. Si todos están tan gordos como ella quizá lo parezca desde el helicóptero. El animador del evento, tonto como sólo un disk-jockey puede serlo, parece al borde del orgasmo al anunciar la presencia de unos recién casados que han ido allí vestidos de novios y todo a pedir que otros muchos miles de personas no puedan casarse. Hay gente pa' to, que decía el torero.

El Sr. Obispo está a punto de vomitar y yo a punto de deshuevarme de risa, así que decidimos volver a Cibeles y empezar a subir para ver a Carlinhos Brown y desintoxicarnos de esto e intoxicarnos de cualquier otra cosa. En la Carrera de San Jerónimo, justo al empezar, o sea, en la misma boca de la Puerta del Sol, no hay más gente que cualquier sábado por la tarde, y la mayoría parecen turistas de manifestación, como nosotros. Incluso hay una pareja de homosexuales con camisetas de San Francisco.

Bajamos por detrás del Banco de España y de un balcón sale una canción a todo trapo que el Sr. Obispo reconoce como de Melendi y que dice algo así como "a la mierda" en el estribillo. Les saludo con un gesto de OK, empuño la cámara y saludan.

36 - 2005-06-19 - Contra el matrimonio homosexual

Tardamos diez minutos escasos en llegar a Cibeles. Hay mucha gente pero ya no es una manifestación. Se venden refrescos, banderas, la gente charla, mucha familia y mucha gente que ya se va Recoletos arriba. Pregunto a un tipo con auriculares y me dice que la COPE ha dado un millón y medio de personas, y añade:

FACHA: ¡Y la Cadena SER dice que somos 200.000!

TO: ¡Claro!

FACHA: ¡Como siempre, ja, ja!

Y me palmea el hombro según me alejo. Qué asco.

Yo no tengo helicóptero pero sí memoria. Y recuerdo que en la manifestación contra la guerra empecé en Atocha, que sólo a base de muchos codazos pudimos avanzar unos 200 mts. a buen paso, que a partir del Museo del Prado íbamos como sardinas en lata en todo el Po. Prado y que al llegar a Cibeles ya era absolutamente imposible moverse para ningún lado, ni un paso. Y ya estaba la cabecera en Sol. Y Recoletos arriba, igual, y pasada la Pta. Alcalá, lo mismo, y las calles aledañas, también. Y que aquella manifestación se estimó en dos millones de personas.

Si hoy llegaron a 200.000 fue rabiando. Se pongan como se pongan. Pero al subir camino del Carnalval pregunté a una pareja sentada en un Audi:

- La COPE ha dado dos millones.

Hala, alegría.

(Todas las fotos en este set de Flickr)

18 de junio de 2005

Datos personales

Cuando uno está estudiando –como estaba yo hace años, cuando aún tenía ilusiones– y necesita algún ingreso, lo más habitual es trabajar como camarero los fines de semana o como teleoperador en turnos de 25 h. semanales. Eso último hice yo en Marktel, una de tantas empresas de telemarketing (Marktel, telemarketing… una inventiva de la hostia la del dueño) con una o dos instalaciones en Madrid que ellos llaman plataformas o call-centers.

Estuve varios meses como teleoperador cuando la empresa estaba subcontratada por Mapfre, que no sé si seguirá estándolo. Nosotros gestionábamos todas las actuaciones relativas a cada caso: abrir una incidencia, enviar a todos los profesionales necesarios (fontanero, albañil, pintor…), enviar un perito que evaluase los daños causados por el pedrisco en una cosecha, o por una manada de lobos contra un rebaño de ovejas... También atendíamos asuntos menores como actualización de datos personales, cambios de domiciliaciones, envío de copias de pólizas, etc.

Un día llamó una asegurada para pedir un pintor. Tras buscar su número de póliza comprobé el nombre: Pepita Pérez (o lo que fuese) Trillo-Figueroa. Yo sólo conozco un Trillo-Figueroa, éste:

Federico Trillo-Figueroa Martínez-Conde etcétera
No pude por menos que preguntarle. La señora era la señora tía del mandagüevos, el lanzador de euros, el vivahonduras, el artífice y glosador de la gesta del Perejil, el que se meó sobre los cadáveres del Yak-42, el payaso alegre de las cenas alicantinas... Anda, que no dio juego. La señora era la tía de Trillo el Infame, que quería ser Califa en lugar del Califa y no pasó de muñegote de látex. Y gracias.

Pero a lo que voy. Después de atenderla lo comenté con mi compañera de al lado (que, dicho sea de paso, estaba más buena que el pan con chocolate, y su hermana aún más) y ella me contó que un día atendió a Lucía Bosé "y noséquéotrofamoso le entró a Carmen anteayer". Entonces pensé que al fin y al cabo Mapfre es la mayor aseguradora del país y si Plácido Domingo tiene asegurada la garganta, cómo no van a asegurar el piso. Abrí una aplicación horrible y espantosa que usábamos para localizar clientes y probé: Penélope Cruz. Bingo. Tiene un piso asegurado en Mapfre. Yo ya había oído por dónde quedaba (barrio de Salamanca de Madrid) y justo ahí estaba. Y su DNI, que empieza por 5 y termina en T.

Lo tomé como un hobby. Durante mis cinco horas diarias, cuando se me ocurrían nombres los apuntaba en un archivo de texto que tenía siempre abierto y cuando me sobraba tiempo los buscaba. No estaban todos pero sí unos cuantos: Esther Arroyo, Esperanza Aguirre, Jesús Janeiro (aka Jesulín de Ubrique), Ricardo Sáenz de Ynestrillas (glups), David Summers, Aitana Sánchez-Gijón (ñam), Jaime Urrutia… Dos tipos tan presuntamente dispares como Jesús Caldera (PSOE) y Luis Herrero (COPE, ahora europarlamentario del PP) son vecinos muy cercanos en la misma urbanización de Las Rozas. De todos ellos tengo sus nombres, direcciones, teléfono, DNI y cuenta bancaria.

Todos mis compañeros de Marktel estaban allí como yo, temporalmente. Éramos estudiantes, opositores, gente que busca otra cosa, amas de casa… Desde luego, ninguno aspirábamos al dudoso honor del puesto de coordinador y nadie se había creído la milonga de la posibilidad de contratación directa con Mapfre. El trabajo era monótono, repetitivo, sin posibilidad de progreso y sólo nos importaba nuestra exigua nómina y abandonar aquello lo antes posible, seamos sinceros. Pues bien, amigos, esa es la clase de profesionales a quienes las empresas confían nuestros datos personales.

En Telefónica hacíamos tres cuartos de lo mismo y de ésa es cliente casi todo dios. En Tíscali tardamos un par de horas en hacernos con un listado de clientes del banco MBNA, cuya plataforma estaba dos pasillos más allá, amén de una copia de seguridad de más de 700MB de información sensible de la propia Tíscali que incluía planes de expansión, objetivos comerciales, planes de despido... Nunca he usado esa información para nada malo -aunque en el caso de Carmele Marchante me lo he pensado- pero no todo el mundo es tan dejado como yo, y lo que cabría esperar de estas empresas es que tuviesen nuestra información en más aprecio.

14 de junio de 2005

Madrid2012

Madrid2012
Por cierto. En la Puerta del Sol hay un quiosco de Madrid2012 para que la gente, jóvenes principalmente, se apunte como voluntarios. En el tejado hay un letrero electrónico donde figura el total de inscritos. A las 14h. marcaba algo más de 48.000. Cinco horas más tarde, la web afirma que van más de 53.000. O sea, cinco mil tíos en seis horas, suponiendo que no cerrasen para comer. O sea, 833 personas por hora. O sea, 14 por minuto. Yo tampoco me lo creo.

10 de junio de 2005

Entrevista

Madrid centro. 9:20 de la mañana. 27º C. Voy camino de una entrevista de trabajo en una consultoría y aún me quedan diez minutos. Tiempo suficiente para ir andando, ahorrarme un viaje del metrobús y disfrutar de esta bonita parte de la ciudad.

Hace una semana tuve dos entrevistas seguidas con Morena, de Personal, y Rubia, la que sería mi jefa. Todo fue claramente bien. Me contaron que entre ambas eligen al candidato más idóneo y se lo presentan al Big Boss para que lo sancione. Y que el Big Boss siempre sanciona lo que ellas proponen, así que no tengo por qué preocuparme. Ayer me llamó Morena para concertar esa entrevista/trámite. Diez minutos después me volvió a llamar.

TELEOPERADOR (TO): ¿Te equivocaste en la hora?

MORENA: No, no, todo sigue igual. Es que, verás, la persona con la que te vas a entrevistar...

TO: Big Boss.

MORENA: Sí, ése. Verás, es que es... cómo decirlo... un poco especial

TO: Especial.

MORENA: Sí. Bueno, no es que sea una orden, claro, sino sólo un consejo, pero yo te sugeriría que mañana, si puedes, vinieses vestido de forma más formal que el otro día.

TO: Ah, vale, no hay problema.

MORENA: No es que tenga importancia. Sólo sería para esta entrevista. De hecho, por aquí nadie viste muy formal, pero es que ya te digo, esta persona es un poco especial.

TO: No pasa nada. Sólo dime, ¿especial como de vaqueros y corbata o como de chaqueta también?

MORENA: Nada de vaqueros.

TO: Nada de vaqueros, bien.

MORENA: Si tienes un traje, estupendo, pero en cualquier caso, nada de vaqueros. Es que, bueno, ya lo conocerás. Puede preguntarte cosas como por qué has venido así y tal, je, je... Hombre, yo sé que es una faena que te tengas que poner corbata con este calor, pero si pudieses...

TO: Tranquila, no hay problema, a esas horas aún no pega demasiado. Y muchas gracias por la sugerencia.

Saco varias conclusiones de esta llamada. Primera, soy el favorito de Morena y quiere asegurarse de que paso el examen del Big Boss, si no no se habría arriesgado a hacer tan indiscreta recomendación. Segunda, especial significa capullo. Tercera, como me pregunte por qué me he vestido así le respondo que porque no me parecía apropiado presentarme con la chorra al aire.

La cuarta conclusión la saqué hoy: a las 9:20 lo que no aprieta el calor lo aprietan la chaqueta y la corbata, a pesar de lo floja que la llevo hasta que llegue el momento de ver al Big Boss. Sólo cuando doy mi nombre en recepción y me siento, me doy cuenta del calor que tengo. Me quito la chaqueta mientras espero a Morena pero es demasiado tarde: en un minuto tengo la frente perlada de sudor y noto la primera gota corriendo por la espalda. La quinta conclusión es que no debí ponerme una camisa de seda, marcan el sudor más y antes que las de hilo.

Me siento muy derecho. El objetivo es que, con la espalda recta, la camisa toque lo menos posible el cuerpo y, por tanto, el sudor. Veo pasar a varios empleados. No veo ninguna corbata. Ningún pantalón de vestir, todos van en vaqueros. Camisetas, polos, ni siquiera veo camisas, joder. Vuelvo a tener la frente sudada, lo noto. Aparece uno con un café para la recepcionista; lleva unas zapatillas grises de aspecto galáctico y una camiseta de Superlópez. Noto otra gota que me llega hasta el borde del pantalón.

Empiezo a pensar que esto del vestuario es una prueba. O una broma, quizá es uno de esos programas de cámara oculta que encuentran gracioso anunciar falsas ofertas de empleo para gastar bromas. Como sea eso hoy acabo en comisaría.

Me llama la recepcionista. Al levantarme, la camisa se pega a mi espalda. Me dice que enseguida viene el Big Boss. La camisa se queda pegada a mí como una lapa. Me retiro el sudor de la frente y al levantar el brazo veo el primer punto de humedad en el sobaco derecho. Vale, he de ponerme la chaqueta y tapar este horror. Al echar los brazos atrás para ponérmela, la camisa toca mi pecho y vuelve a quedarse pegada. En un instante aparecen dos hermosas manchas bajo el pecho. Voy a tener que dejar la chaqueta cerrada si quiero ocultarlas. Me echo el pelo hacia atrás y descubro que también el cuello se está encharcando. Aún no he visto al Big Boss y ya le haría comer la corbata.

El Big Boss se parece a Herrero de Miñón. Lleva un calculadora de sobremesa (no sé para qué), una copia de mi currículo, las gafas en la punta de la nariz y sus iniciales bordadas en el bolsillo de la camisa, lo que me basta para sentenciarlo. Nos sentamos en una mesa de reuniones y desabrocho mi chaqueta sólo porque es lo que indica la elegancia, pero la mantengo tapando las manchas de humedad y vuelvo a retirar el sudor de mi frente sin que me vea.

Me hace recitar todo el currículo. Ya sé que el objetivo no es saber lo que ya sabe sino comprobar que sé expresarme. Pues hala, blablablá. Él va apuntando cosas en el currículo. El sudor corre por mi espalda hasta donde ésta pierde su nombre. Ahora también lo noto en los sobacos y resbalando por los brazos. Y cada poco simulo peinarme con la mano para quitarme el sudor de la frente. Qué no diera yo ahora por unos bermudas y un daiquiri. Al menos no me pregunta por mi ropa.

Me pregunta cuándo fue determinado contrato. Entonces le explico que mi currículo no está ordenado cronológicamente sino por experiencias laborales. He tocado tantos palos, he conocido tantas ETTs y he combinado tantos trabajos basura con estudios que soy incapaz de ordenar las cosas cronológicamente. Y tampoco lo pongo todo sino sólo lo más relevante.

Mi explicación le entra por un oído y le sale por el otro mientras insiste en concretar cuándo hice qué. Vale, intento aproximarme en fechas pero, claro, no cuadran. Le repito lo mismo y que, si quiere, le envío una vida laboral que tengo en casa. Insiste. Y anota. El sudor sigue haciendo estragos y entre los dos me están tocando las narices. No entiendo qué importancia tiene si entré en Gráficas Chimpún en octubre del 97 o en marzo del 99. Big Boss va tomando notas, echa un vistazo general, se recuesta y dice:

BIG BOSS: Es que, verás… Veo este currículo y… Está todo tan desordenado…

Le miro fijamente y estoy a punto, realmente a punto de levantarme e irme. Sin más, sin decir nada, simplemente levantarme y salir de allí quitándome la maldita corbata. Pero, claro, un gesto así merece que alguien lo vea y allí no hay nadie. Así que respondo:

TO: Sí, bueno, en realidad está ordenado con otro criterio, como le he dicho. He creído que así daba una visión…

BIG BOSS: No, no, es que así no se entiende nada. Está todo muy desordenado.

Una gota de sudor que corre por detrás de mi oreja me susurra al oído recordándome una escena de El Padrino, parte III en la que a un tipo le matan clavándole las gafas en la garganta.

BIG BOSS: Yo, lo que quiero, es saber tu vida.

Me dan ganas de contarle que mis primeras pajas fueron con una foto de Madonna pero seguimos con mi currículo. Recuerdo lo que Jorge contaba de las entrevistas que él hacía y pienso que es otra prueba, a ver si soy capaz de conservar la calma. Y parece que la paso porque empieza hablarme de sueldo y condiciones contractuales. Dos contratos de seis meses y luego indefinido, y un sueldo algo superior a lo que cobraba en InfoForlayo. Todo bien, hasta que llega a los incentivos.

BIG BOSS: También hay un seguro de vida y un seguro médico para ti y tu familia. Es decir, para tu mujer y tus hijos si los tuvieses.

TO: No es el caso.

BIG BOSS: Lo sé. También podrías incluir en el seguro médico a tu novia si ésta fuese la beneficiaria del seguro de vida. Es una forma, bueno, de evitar que alguien vaya incluyendo a cualquiera, que ahora ya sabes que hay mucha informalidad y la gente ya no se casa como antes.

TO: ¿?

BIG BOSS: Antes con el matrimonio todo quedaba más claro, pero ahora que hay otras cosas… Bueno, no tienes por qué casarte, pero en fin…

TO: *Mute on* ¿Qué? *Mute off*

BIG BOSS: Lo que sí queremos que quede claro es que en esta empresa no nos gusta la gente que se va pronto. Queremos gente estable –dice mirando inquisitivamente por encima de las gafas–, que no se vaya a ir de pronto dentro de cinco años.

TO: *Mute on* ¿Ha dicho cinco años? ¿Eso es "de pronto"? *Mute off*

BIG BOSS: Porque veo por tu currículo que has llevado una vida, no sé, bastante desordenada.

TO: *Mute on* Gracias, mi salud me ha costado. *Mute off*

BIG BOSS: Y me parece muy notable el esfuerzo que pareces haber hecho los últimos años por enderezar ese rumbo.

TO: *Mute on* Si le tiro por la ventana, ¿qué radio alcanzarían sus sesos en la acera? *Mute off*

BIG BOSS: Pero, claro, quiero estar seguro de que esta nueva línea es la que vas a mantener el resto de tu vida. La gente aquí es muy seria.

TO: *Mute on* El resto de mi vida. *Mute off*

Empiezo a sentirme como Tom Cruise en La tapadera. Me lo imagino enviándome un mail para invitarnos a todo el departamento a misa de doce en Los Jerónimos. El sudor empieza a ser frío.

BIG BOSS: El caso es que a Morena y a Rubia les has gustado mucho y… ¿Qué te parecería empezar a trabajar el lunes?

Veo al diablo tendiéndome una pluma y un contrato de compraventa de mi alma. Y digo que no.

Antes de llegar a la calle ya me he quitado la corbata como quien se quita la bola de presidiario. Me quito la chaqueta, suelto dos botones de la camisa y me remango. Tengo ocho meses de prestación por desempleo. Hace una mañana preciosa.

8 de junio de 2005

Comerciales

TELEOPERADOR (TO): Telefónica de España, buenos días, le atiende El Teleoperador. ¿En qué puedo ayudarle?

Silencio.

TO: ¿Buenos días?

Silencio y una respiración suave, casi imperceptible.

TO: ¿Hola?

DULCE ABUELITA (YAYA): ¿Hola?

Terror. Cualquier teleoperador informático, por poca experiencia que tenga, se aterroriza al oír una voz de la tercera edad. Aquella sonaba como si fuese la de "va a trabajar mi abuela".

TO: Ho-hola, buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?

YAYA: ¿Es a mí?

TO: *Mute on* No, por favor. *Mute off* Sí, señora, dígame, ¿en qué puedo ayudarle?

YAYA: Eh... ¿Es a mí?

TO: *Mute on* ¡Bienvenida, amiga sorda de la noche! *Mute off* Sí, señora, es a usted. Dígame, *Mute on* de una puta vez, *Mute off* ¿en qué puedo ayudarle?

YAYA: Ay, ay, sí, mire. Verá. Que es que ya ha venido el chico éste de ustedes y me ha dicho que todo funciona, pero que no sé qué hacer.

La experiencia me puso los subtítulos: "Que se acaba de ir el instalador del ADSL, que ha comprobado que conecto y navego sin problemas y que me ha dicho que les llame para que me den mi usuario, contraseña y me configuréis la cuenta de correo". Sí, amigos, así de absurdo era el procedimiento.

TO: De acuerdo. Pues abra usted el Outlook Express.

YAYA: ¿El qué?

TO: *Mute on* Lo sabía. *Mute off* El Outlook Express, señora, ¿sabe lo que es?

YAYA: Ay, hijo, yo de eso no sé.

Esa es una de las frases que más mala leche me ponen. Siempre me dan ganas de abofetear a quien la dice.

TO: Bueno, yo le indico dónde está. Pinche en Inicio.

YAYA: Mmmm... ¿Qué?

TO: *Mute on* ¡Señor, no me jodas, que es muy pronto, coño! *Mute off* En el botón de Inicio, abajo a la izquierda.

YAYA: Mmmm... A ver...

PÍiii.

Le ha dado al asterisco del teléfono. Sollozo.

TO: No, señora, me refería a la pantalla del ordenador.

YAYA: ¿Qué…? ¡Ah! Es que no estoy en el ordenador.

Maravillosa noticia. Eso me facilita el escaqueo y el traspaso del marrón. Apliquemos uno de los más utilizados trucos.

TO: (Con mi más tierna y acogedora voz) Pues voy a necesitar que esté usted delante de la pantalla. ¿Por qué no va usted al ordenador y me vuelve a llamar desde allí? *Mute on* Mientras yo me cojo diez minutos de descanso para que le entre a otro la llamada. *Mute off*

YAYA: No, pero si al ordenador no le pasa nada, si está nuevo. Lo compré hace unos días.

TO: Sí, señora, pero aún así necesito que se...

YAYA: Mire, aquí tengo la factura, ¿ve?

TO: *Mute on* Uy, sí, qué bonita. *Mute off* Pero, señora, necesito que haga usted unas cosas y por eso va a ser mejor que me llame…

YAYA: Mire, yo le leo cómo es para que usted sepa lo que tengo: caja semitorre transparente...

TO: *Mute on* Señorporfavorporfavorporfavor. *Mute off* Muy bonita, señora, pero no necesito que...

YAYA: Placa... Eeh... Gi... ga... bi... te...

TO: Señora, señora…

YAYA: CPU... Intel... Pentium, creo que pone... ¿Lo oye usted?

TO: Lo oigo, señora, muy buen equipo, pero mire...

YAYA: Sí, eso me dijo el joven de la tienda. Bueno, sigo...

TO: No, espere, mejor vaya donde...

YAYA: Memoria 512... 512 de MB.

TO: *Mute on* ¡Joder, joder, joder, hostiaputa, cagondi…! ¿Cuánto ha dicho? *Mute off*

Poco a poco, inasequible a los peros, fue desgranando todos los componentes de la factura: Pentium IV a 1,2, dos módulos de 512 de RAM, 120 de disco duro, gráfica de 128, DVD, grabadora CDs, capturadota de vídeo, TFT 17’’. Lo más de lo más por aquel entonces. Tanto que ya me extrañó que una abuela comprase algo así sin saber ni siquiera encenderlo.

TO: Sí, señora, un equipo estupendo. Pero si me lo permite, usted no tiene mucha idea de usarlo, ¿verdad?

YAYA: Ay, no, nada. Por eso le llamo a usted, para que me enseñe.

TO: Sí, eso me temí... Eso suponía. Es que tiene usted un equipo muy, muy caro.

YAYA: Casi 300.000 pesetas.

TO: *Mute on* Co-ñó. *Mute off* Por eso, es que no entiendo muy bien, y no se lo tome a mal, por qué ha comprado usted un ordenador tan potente cuando aún no sabe usted hacer nada con él. Es decir, que si se va a poner usted ahora a hacer cursos para aprender a manejarlo todo, hacer edición musical, vídeos, jugar con videojuegos...

YAYA: ¿Qué? Ay, hijo, no, no. Yo sólo lo quiero para eso de los mails.

Pronunciado "mails", con a.

TO: (...) ¿Cómo ha dicho? ¿Para el correo electrónico?

YAYA: Eeeeeso, eso mismo. Eso fue lo que le dije yo al joven de la tienda. Como se ve que ustedes sí saben de lo que están hablando, je, je.

TO: O sea, que usted sólo quería escribir e-mails.

YAYA: Sí. Es que, verá usted, yo tengo una nieta estudiando en Londres, ¿sabe?, que se ha ido este año. Y es que va a estar allí varios años. Y antes de irse me contó esto de los... de los... ¿Cómo lo ha llamado?

TO: E-mails.

YAYA: ¡Eso, los imeiles! Y me dijo que era muy fácil y muy barato y que podríamos escribirnos todos los días. Así que fui a la tienda de aquí detrás y se lo dije al chico, que si tenía un ordenador que pudiese escribir imeis de esos.

TO: Y el chico le vendió ese ordenador.

YAYA: Eso es. Incluso me dijo que me lo hacía especialmente, que me lo diseñaba justo para mí.

Hay historias que le parten a uno el alma.

TO: *Mute on* Qué hijo de puta. *Mute off* Bien, señora. ¿Tiene usted un papel y un boli para apuntar?

YAYA: Sí, aquí lo tengo.

TO: ¿Y tiene usted un mocetón bien plantado en su familia, un hijo, nieto, sobrino que le pueda acompañar a la tienda?

YAYA: Bueno, pues... Si, mi yerno que es bombero y es muy alto.

TO: Estupendo, pues apunte.

Me cercioré de que mi coordinadora no estuviese haciendo escuchas y le dicté todo lo que debía hacer: desmontar el ordenador, meterlo en su caja, ir a la tienda con la factura a devolverlo, exigir hablar con el dueño de la tienda y poner una hoja de reclamaciones. Y después pasarse por Cash-Converters y comprarse un PC de segunda mano, y le dicté lo mínimo que debía llevar ese PC y le dije más o menos lo que podía costarle. Y le recomendé que si sólo le interesaba el correo electrónico, lo mejor era que no comprase nada y que se fuese a un ciber-café o al centro cultural del Ayuntamiento, que tenían Internet gratis. También le expliqué pasos a seguir para dar de baja el ADSL, que también se lo vendió un comercial de Telefónica al que también le había dicho que sólo le interesaba el correo electrónico. Iba a ser bastante más jodido, pero había que intentarlo.

Mientras le dictaba, consulté su contrato. Le habían vendido el ADSL de 512, que por aquel entonces andaba por las 14.000 pesetas mensuales.

3 de junio de 2005

Un poquito de por favor

TELEOPERADOR (TO): Sistemas, dígame.

USUARIA DESPIERTA (WAKE-UP): Teleoperador, que soy yo, Conchi. ¿Puedes venir un momento?

MANUAL DE SOPORTE TÉCNICO V1.0 (MA.SO.TE.): Cuidado, Teleoperador. Nunca, repito, nunca digas que sí ni que no sin preguntar antes de qué se trata. Hay usuarios que te necesitan urgentemente para que les expliques cómo se cambia el fondo de pantalla. Eso puede esperar. Corrijo: eso debe esperar. Años, incluso. Pero también hay usuarios que reciben un virus recién creado que explota uno más de los miles de agujeros de Windows y que en doce horas infectan medio Occiente, ven que el equipo va "raro" pero no le dan ninguna importancia mientras el gusano se expande tranquilamente por toda la red y el usuario te dice "pero cuando puedas, ¿eh?, sin prisas". Por tanto...

TO: Sí, enseguida. ¿De qué se trata?

WAKE-UP: Tengo un problema con el ratón.

MA.SO.TE.: Concreta. No es lo mismo un botón estropeado que un cable que no llega porque está enganchado bajo el monitor.

TO: ¿Qué problema?

WAKE-UP: Que no funciona. No se mueve, no clica. Nada.

TO: Voy para allá.

DICCIONARIO RAE 22ª ED.: Clicar no existe.

Todos los equipos eran Dell Optiplex 240, 260, etc. Me encantan las CPUs de Dell, con sus dos pestañas para abrirlas y todo tan fácil de montar y desmontar; no hay que quitar ni un tornillo. Y el espacio tan bien aprovechado, y las abrazaderas de atrás para poner un candado. No se puede añadir nada dentro; lo que quieras poner, externo. Pero para mi trabajo eran estupendos.

Todos los PCs eran negros, con teclado negro y ratón PS2 negro de bola. WAKE-UP tenía conectado un ratón wireless óptico, blanco y azul, con dos scrolls y dos botones para el pulgar. Monísimo.

Me dio mucha envidia. Supuse que tendría algún contacto con alguien de Servicios Generales para que le pusiesen un cacharro tan chulo y tan por encima de sus necesidades. O quizá eran los próximos que se iban a facilitar, que también era un gasto bobo, pero en fin. Nota: darle una colleja a Elías, mi compañero de la mañana, por no comentarme que había hardware nuevo.

TO: Coño, qué bonito.

WAKE-UP: Sí, ¿verdad?, pero qué inútil. Mira, es que ni se mueve. A ver qué puedes hacer...

MA.SO.TE.: Reinicia. Sea lo que sea. Reinicia. En casos como éste, un aparato que no va, comprueba que está todo bien enchufado y reinicia.

Y reinicié. Y cuando desperté, el ratón aún estaba muerto.

MA.SO.TE.: Es wireless. Comprueba las pilas.

TO: Pilas comprobadas. Bueno, pues pasemos al punto 2. Déjame los drivers.

WAKE-UP: ¿Lo cuálo?

MA.SO.TE.: Traduce, coño.

TO: Perdón, el CD de instalación.

WAKE-UP: ¿El CD? No tengo ningún CD.

TO: ¿Cómo? No me digas que Microsoft aún hace drivers en disquetes.

WAKE-UP: ¿Disquetes?

TO: Sí... O sea... Disquetes, un CD... Vamos, lo que usó Elías para ponértelo.

WAKE-UP: ¿Elías? No, si Elías no me lo ha puesto, he sido yo sola.

Acabáramos. Nota: recollejear a Elías por escaquearse de algo tan chorra sabiendo que me acabaría tocando a mí.

TO: Ah, entiendo. Bueno, pues dime donde está la caja. Entre lo que te trajo Elías tiene que haber un CD, un manual...

WAKE-UP: Ay, chico, que no, que Elías no me lo ha puesto, que he sido yo, que es mío.

TO: ¿Qué?

WAKE-UP: Que es mío, que me lo he comprado yo esta mañana... ¡Vamos, que es mi ratón!

TO: Aaaaaah, ya... Ya veo... Bueno, pues déjame la caja.

WAKE-UP: No, no la tengo. Sólo he traído el ratón.

TO: ¿Te la has dejado en casa?

WAKE-UP: La he tirado.

TO: (...)

WAKE-UP: Es que... Bueno, en la tienda lo probó el chico y todo funcionaba perfectamente.

TO: (...)

WAKE-UP: Y cuando lo he cogido en casa para venir a trabajar, oye, ¡que no me entraba la caja en el bolso!

TO: (...)

WAKE-UP: Es que no veas qué caja más grande para algo tan pequeño, que no sabes dónde meterla. Así que saqué el ratón y la cosa ésa, las pilas y tiré el resto.

TO: (...) Esto... ¿Y la factura...?

WAKE-UP: También. Como ya vi que todo funcionaba... ¿No...?

MA.SO.TE.: Matar al usuario suele ser la solución más inmediata y acertada, pero no está aceptada por el Código Penal. Es injusto pero es así.

TO: Bueno, Conchi. Punto uno, lo que has tirado es el programa que le dice a Windows cómo funciona el ratón, por eso no va. Punto dos, este PC no es tuyo, es de la empresa, así que no puedes andar cambiando cosas a tu antojo; tampoco puedes poner aquí la mesa de tu casa aunque sea más cómoda que ésta. Punto tres, en Sistemas damos soporte a los aparatos y programas de la empresa, no a todo el hardware y software del mundo. Punto cuatro, éste es mi trabajo y lo que tú me pides es personal, o sea, un favor; no me pidas favores sin decirme que son favores.

WAKE-UP: Joder, cómo eres, anda que te costará mucho, hombre.

TO: (Resoplo) Vamos a ver, este departamento es Compras, ¿no? Pues hazme un favor: búscame por Internet y por tiendas de Madrid la torre de 100 CDs más barata, la más cara y la mejor relación calidad/precio.

WAKE-UP: Jo, tío, qué borde. Pero qué te cuesta, hombre, si tú sabes cómo hacerlo.

TO: Sí, lo sé. Tienes que ir a la web de Microsoft y buscar los drivers de este modelo. Los bajas, los instalas y listo. Pero no te molestes porque tú no puedes hacerlo; los usuarios no tenéis permisos para instalar nada.

WAKE-UP: ¿Y por qué no, si es mi equipo?

TO: Que no, que es de la empresa. Y la empresa ya te instala todo lo necesario para trabajar e incluso más.

WAKE-UP: Pero si yo quiero poner otro ratón...

TO: Pues te quedas con las ganas, que no es el primer trasto que provoca conflictos y nos obliga a ir PC a PC por todas las plantas quitand... Bah, que no.

WAKE-UP: Bueno, pues me lo bajas tú y me lo grabas en un CD.

TO: (Resoplo) Sí, y el último de Shakira. ¡Que esto es mi trabajo! Vete a la tienda y ruégales o bajátelo tú en casa.

WAKE-UP: Hombre, tío. Qué te cuesta.

TO: Lo mismo que a ti, pero yo...

Aplicando las sabias enseñanzas de Barrejón y Vigalondo, creo que a estas alturas ya estaba justificada la agresión física.

WAKE-UP: Bueno, vale, está bien, ya lo haré yo, simpático.

TO: Hala, adiós.

WAKE-UP: Oye, oye... ¿Y lo de Shakira podrías...?