8 de junio de 2005

Comerciales

TELEOPERADOR (TO): Telefónica de España, buenos días, le atiende El Teleoperador. ¿En qué puedo ayudarle?

Silencio.

TO: ¿Buenos días?

Silencio y una respiración suave, casi imperceptible.

TO: ¿Hola?

DULCE ABUELITA (YAYA): ¿Hola?

Terror. Cualquier teleoperador informático, por poca experiencia que tenga, se aterroriza al oír una voz de la tercera edad. Aquella sonaba como si fuese la de "va a trabajar mi abuela".

TO: Ho-hola, buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?

YAYA: ¿Es a mí?

TO: *Mute on* No, por favor. *Mute off* Sí, señora, dígame, ¿en qué puedo ayudarle?

YAYA: Eh... ¿Es a mí?

TO: *Mute on* ¡Bienvenida, amiga sorda de la noche! *Mute off* Sí, señora, es a usted. Dígame, *Mute on* de una puta vez, *Mute off* ¿en qué puedo ayudarle?

YAYA: Ay, ay, sí, mire. Verá. Que es que ya ha venido el chico éste de ustedes y me ha dicho que todo funciona, pero que no sé qué hacer.

La experiencia me puso los subtítulos: "Que se acaba de ir el instalador del ADSL, que ha comprobado que conecto y navego sin problemas y que me ha dicho que les llame para que me den mi usuario, contraseña y me configuréis la cuenta de correo". Sí, amigos, así de absurdo era el procedimiento.

TO: De acuerdo. Pues abra usted el Outlook Express.

YAYA: ¿El qué?

TO: *Mute on* Lo sabía. *Mute off* El Outlook Express, señora, ¿sabe lo que es?

YAYA: Ay, hijo, yo de eso no sé.

Esa es una de las frases que más mala leche me ponen. Siempre me dan ganas de abofetear a quien la dice.

TO: Bueno, yo le indico dónde está. Pinche en Inicio.

YAYA: Mmmm... ¿Qué?

TO: *Mute on* ¡Señor, no me jodas, que es muy pronto, coño! *Mute off* En el botón de Inicio, abajo a la izquierda.

YAYA: Mmmm... A ver...

PÍiii.

Le ha dado al asterisco del teléfono. Sollozo.

TO: No, señora, me refería a la pantalla del ordenador.

YAYA: ¿Qué…? ¡Ah! Es que no estoy en el ordenador.

Maravillosa noticia. Eso me facilita el escaqueo y el traspaso del marrón. Apliquemos uno de los más utilizados trucos.

TO: (Con mi más tierna y acogedora voz) Pues voy a necesitar que esté usted delante de la pantalla. ¿Por qué no va usted al ordenador y me vuelve a llamar desde allí? *Mute on* Mientras yo me cojo diez minutos de descanso para que le entre a otro la llamada. *Mute off*

YAYA: No, pero si al ordenador no le pasa nada, si está nuevo. Lo compré hace unos días.

TO: Sí, señora, pero aún así necesito que se...

YAYA: Mire, aquí tengo la factura, ¿ve?

TO: *Mute on* Uy, sí, qué bonita. *Mute off* Pero, señora, necesito que haga usted unas cosas y por eso va a ser mejor que me llame…

YAYA: Mire, yo le leo cómo es para que usted sepa lo que tengo: caja semitorre transparente...

TO: *Mute on* Señorporfavorporfavorporfavor. *Mute off* Muy bonita, señora, pero no necesito que...

YAYA: Placa... Eeh... Gi... ga... bi... te...

TO: Señora, señora…

YAYA: CPU... Intel... Pentium, creo que pone... ¿Lo oye usted?

TO: Lo oigo, señora, muy buen equipo, pero mire...

YAYA: Sí, eso me dijo el joven de la tienda. Bueno, sigo...

TO: No, espere, mejor vaya donde...

YAYA: Memoria 512... 512 de MB.

TO: *Mute on* ¡Joder, joder, joder, hostiaputa, cagondi…! ¿Cuánto ha dicho? *Mute off*

Poco a poco, inasequible a los peros, fue desgranando todos los componentes de la factura: Pentium IV a 1,2, dos módulos de 512 de RAM, 120 de disco duro, gráfica de 128, DVD, grabadora CDs, capturadota de vídeo, TFT 17’’. Lo más de lo más por aquel entonces. Tanto que ya me extrañó que una abuela comprase algo así sin saber ni siquiera encenderlo.

TO: Sí, señora, un equipo estupendo. Pero si me lo permite, usted no tiene mucha idea de usarlo, ¿verdad?

YAYA: Ay, no, nada. Por eso le llamo a usted, para que me enseñe.

TO: Sí, eso me temí... Eso suponía. Es que tiene usted un equipo muy, muy caro.

YAYA: Casi 300.000 pesetas.

TO: *Mute on* Co-ñó. *Mute off* Por eso, es que no entiendo muy bien, y no se lo tome a mal, por qué ha comprado usted un ordenador tan potente cuando aún no sabe usted hacer nada con él. Es decir, que si se va a poner usted ahora a hacer cursos para aprender a manejarlo todo, hacer edición musical, vídeos, jugar con videojuegos...

YAYA: ¿Qué? Ay, hijo, no, no. Yo sólo lo quiero para eso de los mails.

Pronunciado "mails", con a.

TO: (...) ¿Cómo ha dicho? ¿Para el correo electrónico?

YAYA: Eeeeeso, eso mismo. Eso fue lo que le dije yo al joven de la tienda. Como se ve que ustedes sí saben de lo que están hablando, je, je.

TO: O sea, que usted sólo quería escribir e-mails.

YAYA: Sí. Es que, verá usted, yo tengo una nieta estudiando en Londres, ¿sabe?, que se ha ido este año. Y es que va a estar allí varios años. Y antes de irse me contó esto de los... de los... ¿Cómo lo ha llamado?

TO: E-mails.

YAYA: ¡Eso, los imeiles! Y me dijo que era muy fácil y muy barato y que podríamos escribirnos todos los días. Así que fui a la tienda de aquí detrás y se lo dije al chico, que si tenía un ordenador que pudiese escribir imeis de esos.

TO: Y el chico le vendió ese ordenador.

YAYA: Eso es. Incluso me dijo que me lo hacía especialmente, que me lo diseñaba justo para mí.

Hay historias que le parten a uno el alma.

TO: *Mute on* Qué hijo de puta. *Mute off* Bien, señora. ¿Tiene usted un papel y un boli para apuntar?

YAYA: Sí, aquí lo tengo.

TO: ¿Y tiene usted un mocetón bien plantado en su familia, un hijo, nieto, sobrino que le pueda acompañar a la tienda?

YAYA: Bueno, pues... Si, mi yerno que es bombero y es muy alto.

TO: Estupendo, pues apunte.

Me cercioré de que mi coordinadora no estuviese haciendo escuchas y le dicté todo lo que debía hacer: desmontar el ordenador, meterlo en su caja, ir a la tienda con la factura a devolverlo, exigir hablar con el dueño de la tienda y poner una hoja de reclamaciones. Y después pasarse por Cash-Converters y comprarse un PC de segunda mano, y le dicté lo mínimo que debía llevar ese PC y le dije más o menos lo que podía costarle. Y le recomendé que si sólo le interesaba el correo electrónico, lo mejor era que no comprase nada y que se fuese a un ciber-café o al centro cultural del Ayuntamiento, que tenían Internet gratis. También le expliqué pasos a seguir para dar de baja el ADSL, que también se lo vendió un comercial de Telefónica al que también le había dicho que sólo le interesaba el correo electrónico. Iba a ser bastante más jodido, pero había que intentarlo.

Mientras le dictaba, consulté su contrato. Le habían vendido el ADSL de 512, que por aquel entonces andaba por las 14.000 pesetas mensuales.

15 comentarios:

  1. genial!

    es una de las cosas que siempre he querido poder hacer por algunos clientes "estafados" por los comerciales de mi empresa...

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  2. Cuánto hijodeputa...

    Pero ahí llegó el TO en su corcel blanco para salvar a la YAYA de los dragones escupefuegos!

    Me ha recordado al texto ese (pensaba que era leyenda urbana hasta que leí tu blog) del servicio técnico de HP que recomendaba al usuario volver a envalar su máquina y devolverla con una nota. Pero en tu caso eres el güeno de la peli :)

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  3. Cada vez que suenan unas campanillas...alguien se ha ganado unas alas. ¡Han sonado campanillas Teleoperador!

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  4. Hace falta ser hijoputa, no se me ocurre otro apelativo, para endilgar a alguien sin conocimientos, semejantes trastos, los que fueran, o fuesen, que hay muchos sueltos, merecerían castigos de otros tiempos, no menos de embreamiento y emplumamiento públicos, diran lo que quieran, pero eso es estafa, por otro lado, genial, como siempre, el post.

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  5. Mi novia me llegó a contar casos de gente que llamaba para configurar el correo y no tenía ordenador. Intenteban marcar en número de nodo con el teléfono, esperando poner una especie de telegrama de voz. Los comerciales de telefónica deben administrar algún tipo de droga o suero que anule la voluntad.
    La señora da mucha pena, pero joder, yo no tengo ni idea de arte, así que no iría al mercado negro a comprar un supuesto grabado de Goya, si me estafan y me venden un dibujo de un estudiante de academia de pintura también es por ser un poquito imprudente.
    Eso sí, yo al de la tienda y al comercial del ADSL los colgaba de los huevos.

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  6. Lo siento, pero sencillamente, no me lo creo. Aun así, me he reido mucho con el relato, con este, y otros más... ;)

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  7. Oiga, esta historia casi tan grande como su corazon.
    No sabe lo que se la agradezco con el dia tan "mecagoenelgenerohumano" que llevo.

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  8. Hijo! Fuiste tú!
    Fíjate, han pasado un par de años y ya me apaño no sólo con los e-mailes sino también leo diarios personales y participo en ellos. Je je je, es tan divertido!

    Un saludo y estás invitado cualquier tarde de estas a unas pastas con mis amigas. De paso podrás enseñarnos a crear un diario.

    Ah, al final me devolvieron el dinero y mi nieto me consiguió el actual ordenador mucho más barato.

    Gracias!

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  9. Joder cuanto cabrón hay suelto por ahi.

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  10. Que buen mozo estas hecho Teleoperador! Y yo que creia que erais todos unos cabrones...
    jejeje

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  11. Bah, coño, dejadlo ya, que me emociono.

    Al usuario anónimo: tú nunca has teleoperado, ¿verdad?

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  12. Anecdota de mi excompañero de piso, que fue teleoperador en Linea directa, la del seguro de coches.

    (...)
    (Explicando los pasos a seguir para una reclamación o algo asi. El cliente estaba algo harto)
    - Lo que tiene que hacer es esto, esto, y esto otro. Es muy simple.
    - ¿como que simple? ¿me esta llamando simple? Que eso no se lo tolero, eh!! ¡quiero que me ponga con su jefe, que me va a oir! ¡Encima de lo que cobran ahora me llama simple!


    Asi que cualquier cosa que cuente el teleoperador, por muy increible que parezca, me la creo!!

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